Amilasa alta en perros: causas, síntomas y tratamiento

Un alto nivel de amilasa en perros implica que podría haber una inflamación del páncreas o un problema con los riñones. El nivel de esta enzima aumenta donde hay una mala filtración del cuerpo o donde hay una fuga de esta enzima de un tejido dañado. Los niveles normales de esta enzima oscilan entre 500-1500 U/L, pero los laboratorios tienen diferentes rangos. No te preocupes solo por el nivel; debería correlacionarse con otros síntomas para un diagnóstico correcto.
Qué es la amilasa alta en perros y su papel digestivo

Los altos niveles de amilasa alta en perros pueden ser desconcertantes para mucha gente, ya que la mayoría están acostumbrados a asociar esta enzima con solo un órgano del cuerpo, el páncreas, mientras que su origen en realidad es mucho más amplio. Esta enzima se encarga de descomponer los carbohidratos y convertirlos en azúcares simples, los cuales pueden ser fácilmente absorbidos por los intestinos de nuestro perro. Pero esto no solo proviene del páncreas, ya que otros órganos del cuerpo también contribuyen a ello.
La función de la fisiología en cuestión es obvia: ayuda a la digestión de los carbohidratos para la producción inmediata de energía. Las concentraciones de amilasa en perros y se salen del rango normal, el veterinario tiene que tener en cuenta varios aspectos antes de sacar una conclusión sobre la situación. La razón puede ser tan simple como un ligero fallo de los riñones, porque los riñones son los órganos que filtran la amilasa de la sangre. O si hay algun problema con su funcionamiento, o si la enzima se acumula en la corriente sanguínea, sin importar el estado del páncreas.
Cómo interpretar los resultados del análisis de sangre
Entender un informe de bioquímica de sangre requiere considerar el informe completo y no centrarse solamente en una cifra. Los rangos de referencia varían de un laboratorio a otro, por lo que es extremadamente importante hacer la comparación con el rango de referencia del laboratorio. Un aumento moderado que no esté asociado a ningún signo o síntoma puede indicar la presencia de una enfermedad subyacente, ya sea renal o hepática. Cuando hay un aumento significativo asociado con vómitos y dolor abdominal, debe surgir la sospecha de una inflamación visceral.
Valores de corte y correlación clínica
No existe un número mágico para el diagnóstico de patologías. Se considerará que un perro está enfermo si tiene 150 U/L, pero tiene valores de referencia de 80 U/L. Por otro lado, un perro con 400 U/L podría tener una salud perfecta si se tiene cierta raza o fisiología. Lo más importante es la dinámica y otras desviaciones como la leucocitosis o los cambios de la lipasa. Recuerda la relación de los hallazgos de laboratorio con el examen físico del perro. En caso de que coma y juegue normalmente, no hay nada especial sucediendo independientemente del número alto.
Errores comunes al diagnosticar pancreatitis por enzimas elevadas

Otra común equivocación al diagnosticar la pancreatitis canina es el uso de la amilasa como el único indicador de esta patología. Antes se creía que esta enzima era específica solamente para la pancreatitis, pero actualmente está claro que tiene baja sensibilidad y especificidad en esta enfermedad. Con frecuencia se presentan casos de pancreatitis verdadera sin un aumento de la actividad de la amilasa y viceversa; la última ocurre en otras enfermedades como la obstrucción intestinal o la peritonitis, mientras no existen manifestaciones de pancreatitis. En estos casos, la enfermedad puede ser mal diagnosticada o malinterpretada.
- No ignores la lipasa: esta es altamente específica en el caso de un daño pancreático.
- No ignores los métodos de imagen: un ultrasonido abdominal revelará los verdaderos cambios en la morfología del órgano.
- No olvides las causas extrapancreáticas: las enfermedades de origen renal o hepático también deben ser diagnosticadas.
Actualmente, la regla de oro incluye la anamnesis, el examen e idealmente una prueba específica para la lipasa pancreática inmunorreactiva (PLI). La búsqueda de la amilasa significa buscar una aguja en un pajar con los ojos cerrados.
Causas, riesgos y tratamiento para bajar la amilasa
¿Qué consecuencias tiene una amilasa alta en perros?
Concentraciones altas de amilasa en el cuerpo de un perro generalmente indican que hay una inflamación o una lesión en el páncreas, pero también pueden ser el resultado de ciertos trastornos relacionados con los riñones y los intestinos. Esto no es una enfermedad, sino más bien una señal que indica el origen del trastorno. La causa principal de una concentración alta de amilasa suele considerarse la pancreatitis aguda, un trastorno muy doloroso y peligroso que requiere un tratamiento inmediato.
Las consecuencias inmediatas de este trastorno son:
- Un fuerte dolor abdominal y vómitos frecuentes.
- Deshidratación porque el cuerpo no puede retener ningún líquido.
- Falta de apetito y cansancio.
Si no se trata, este trastorno puede desarrollarse en una pancreatitis crónica o llegar a ser fatal para nuestra mascota.
¿Cuáles son las causas principales de niveles elevados de amilasa en perros?

Un aumento de los niveles de amilasa en los perros significa un caso de inflamación aguda del páncreas, conocido como pancreatitis, pero también puede ser un caso de obstrucción gastrointestinal, vómitos intensos o un trastorno renal que impide la filtración. Los niveles elevados de amilasa pueden ser producto de un estrés intenso o de medicamentos específicos sin que existan enfermedades estructurales. Es muy importante no preocuparse por los números altos. El veterinario utiliza esta información junto con otras características clínicas para evitar un diagnóstico erróneo. Las causas más frecuentes de los niveles elevados de amilasa son:
- La pancreatitis (inflamación del páncreas).
- Obstrucción gastrointestinal/Perforación.
- Insuficiencia renal (incapacidad de la excreción).
¿Cómo se pueden bajar los niveles de amilasa en perros?
Para empezar, para restaurar los niveles normales de esta enzima es necesario resolver el problema de fondo, ya que el aumento de los niveles de la amilasa normalmente se debe a alguna causa subyacente que puede estar relacionada con el funcionamiento del páncreas o los riñones. No existe un remedio universal para esta situación; el veterinario tiene que realizar algunos exámenes y ver si hay alguna inflamación del páncreas u obstrucción intestinal o fallo renal y, dependiendo de eso, elegir el régimen de tratamiento, el cual, en caso de pancreatitis, consistirá en:
- Un corto período de ayuno seguido de una dieta baja en grasas.
- Terapia de fluidos intravenosos para mejorar el funcionamiento de los riñones.
- Manejo del dolor y antieméticos.
Preguntas Frecuentes
¿Cuánto tarda en normalizarse la amilasa tras el tratamiento?
Sin embargo, todo depende de la causa de la enfermedad, pero en la mayoría de los casos se reducirá en 24 a 72 horas debido a la hidratación intravenosa y la terapia analgésica. El alto nivel en el suero después de tres días puede ser indicativo de complicaciones como la necrosis pancreática o el fallo renal.
¿Qué alimentos debo evitar si mi perro tiene amilasa elevada?
Los alimentos con grasas saturadas y carnes rojas procesadas deben evitarse, ya que tienden a causar la estimulación de las secreciones del páncreas. Se recomienda darle alimentos de una dieta baja en grasas (<10% materia seca) y que sean de fácil digestión.
¿Es grave si solo sale un poco alta la amilasa?
No significa nada si hay un aumento en los niveles de suero (no mayor al doble del nivel normal). Puede ser un error de laboratorio o simplemente una leve deshidratación. Sin embargo, si ves que tu perro está vomitando o tiene dolor en el estómago, entonces significa algo serio.
